"(...) El olor del primer café de la mañana,
y su voz cuando termina el día,
aprender con él, a ver la belleza de la lluvia y las tormentas.
Las palabras que veo en sus ojos y todo aquello que su boca y la mía no dicen,
aquello que no nos contamos;
sus historias y las mías;
Esas que siempre se entrelazan en algún momento del cuento.
Amarlo en los inviernos y pensarlo cada vez que sale el sol;
desear siempre más días, más horas, más tiempo;
querer por primera vez, que el futuro sea verdad (...)"